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Nació en la villa de Mikague, provincia de Hyogo (Japón) cerca del puerto de Kobe, el 28 de octubre de 1860. Se trasladó a Tokio cuando contaba con 17 años, ahí se inscribió en la Facultad de Letras Políticas y Ciencias Económicas de la Universidad Imperial, En 1881 se licenció en la facultad de Letras, y en 1882 en Ciencias estéticas y morales. El Maestro Jigoro Kano pesaba tan solo 50 kg; era de aspecto pequeño y frágil. Su debilidad, de la que era plenamente consciente, lo llevó a interesarse por la práctica de las artes marciales. Aprendió Ju Jitsu, cuya ingeniosa técnica tenía fama de permitir a un individuo poco corpulento derribar a un adversario mucho más fuerte. Poco a poco, Kano fue transformándose en un excelente combatiente a la vez que aumentaba su pasión por documentarse sobre las artes marciales, interrogando para ello a los mejores especialistas. La interdependencia cultural y filosófica de China y Japón son innegables. Fue un principio de la sabiduría China, el común denominador de todas las antiguas escuelas de Ju Jitsu: "la agilidad para vencer a la fuerza". Al reemplazar la palabra Jitsu (técnica) por DO (camino o doctrina), Jigoro Kano marcó la transformación del Ju Jitsu. A partir de un conjunto de técnicas marciales, creó el JUDO, deporte de combate codificado, pero también método de educación física y moral. El Judo es una disciplina que tiene la extraordinaria capacidad de ser todo a la vez: una ciencia, un deporte y una filosofía. Dos principios dan una definición más general del JUDO: 1) Principio de la utilización eficaz de la fuerza (un movimiento de Judo, ejecutado correctamente, corresponde a un mejor uso de la energía física y mental; la eficacia se obtiene con un gasto mínimo de energía) 2) Principio de la amistad y prosperidad mutua: "el desarrollo armonioso de un grupo humano solo es posible si se dan concesiones mutuas" (Jigoro Kano).
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